dimecres, 19 de setembre del 2012

Avantages de l'estat propi. Opinió.



“Catalunya com un estat propi d’Europa, i en l’actual conjuntura, la podríem pensar com un territori més solidari entre els ciutadans. Hi ha una primera raó, que és l’econòmica, però també de respecte a la identitat nacional. Una raó molt conjuntural que és l’econòmica, i una de més profunda, que és el respecte a la cultura, a la identitat política, a l’autogovern, i seria beneficiós per a Catalunya perquè no hauria de barallar-se amb Espanya”



Suplement  del diari “Ara”, Avantatges de l’estat propi. 9/09/2012

dilluns, 17 de setembre del 2012

Opinando sobre el camino jurídico de la independencia...(2)

http://www.20minutos.es/noticia/1585767/0/cataluna-secesion/independencia/mayoria-negociacion/


Muy complicada, pero no imposible. La secesión de Cataluña, no recogida en la Constitución, podría, sin embargo, llevarse a cabo si concurren tres factores: una mayoría cualificada, la negociación con Madrid y el apoyo de la Unión Europea y la comunidad internacional. Tras la manifestación independentista del pasado 11-S en Barcelona, que reunió a más de un millón de personas, varios expertos en derecho constitucional y ciencia política nos explican cómo podría andarse el camino hacia una República catalana y las consecuencias de realizar ese viaje.

1. ¿Es viable que Cataluña se independice?

"Si el 60% de la población de Cataluña optase por la independencia, el proceso sería irreversible, diga lo que diga el derecho. Una democracia debe escuchar una opinión tan mayoritaria", asegura Cesario Rodríguez Aguilera, catedrático en Ciencia Política de la Universidad de Barcelona (UB). En su opinión, aunque desde el punto interno la secesión no sería posible sin una reforma constitucional, desde el externo, todo dependería de la actitud al respecto de Europa y de la comunidad internacional.
Si el 60% de los catalanes optasen por la independencia, el proceso sería irreversible, diga lo que diga el derecho. Coincide con su planteamiento Joan Lluís Pérez Francesch, profesor de derecho constitucional de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), que considera que pese a que la Constitución española está blindada frente a la secesión, en el derecho internacional hay mecanismos para hacer un referéndum en Cataluña apelando a la autodeterminación y al derecho a decidir. "Jurídicamente es complicado, pero es posible siempre que haya una mayoría y que se negocie. Comportaría un problema de relaciones con España y, por lo tanto, habría que negociar con ella", explica.
El director del Instituto complutense de derecho parlamentario, de la Universidad Complutense de Madrid, Javier García Roca, también cree que en democracia la regla básica es la soberanía popular y que "un millón de personas, la opinión del pueblo, merece respeto". Sin embargo, añade que el único legitimado para convocar un referéndum en Cataluña, al estilo de Quebec, es el Gobierno central. "Y si la situación sigue así, Madrid no tendrá más remedio que convocarlo", explica, aunque espera que, antes de llegar a ese extremo, los partidos hagan un ejercicio de autocrítica y  expliquen las ventajas de la integración nacional.

2. ¿Qué fórmulas podrían usarse?

Referéndum consultivo en Cataluña: El proceso consistiría en que el Gobierno central convocara un referéndum consultivo en Cataluña y autorizara a la Generalitat para conocer la voluntad de sus ciudadanos. "Si ganase el sí a la secesión, se abriría un proceso de reforma constitucional para reconocer el derecho de autodeterminación", afirma Rodríguez Aguilera. Este sistema se basaría y apoyaría en una sentencia del Tribunal Supremo de Canadá que reconoce el derecho a convocar un referéndum con una pregunta clara, plenas garantías y una mayoría cualificada, según el profesor García Roca.
Referéndum consultivo en toda España: El Gobierno también podría convocar el referéndum consultivo a nivel estatal. "No es tan evidente que los españoles votasen en contra de la secesión de Cataluña. De hecho, hay más ingleses que escoceses a favor de la independencia de Escocia", sostiene el catedrático de la UB. No es tan evidente que los españoles votasen en contra de la secesión de Cataluña
Declaración de independencia y referéndum de autodeterminación: "Este método siempre es fruto de una ruptura y suele ser violento, complejo y duro", asegura Pérez Francesch. El parlamento catalán haría una declaración unilateral de independencia y convocaría una referéndum de autodeterminación al amparo del derecho internacional, por lo que debería existir una mayoría muy amplia a favor de la secesión. Después comenzaría la construcción del Estado, y de una constitución y de leyes propias.  "Si el Gobierno central no negociara, sería muy complicado. Todo dependería del apoyo de la Unión Europea para que le de legitimidad. Un proceso tan contundente, si no se hace con sentido común, es complicado y poco beneficioso, sobre todo en tiempos de crisis ", añade.
Independencia-asociación: "La independencia no siempre tiene que significar que Cataluña se vaya del todo de España", explica Pérez Francesch. Esta fórmula consistiría en que Cataluña gozase de autogobierno y luego se asociase libremente al Estado español, como en el caso de Puerto Rico y Estados Unidos.

3. ¿Qué consecuencias cabría esperar?

"Tras la secesión, Cataluña sería un nuevo Estado en Europa, pero no en la Unión Europea porque quien está en ella es España. La República catalana tendría, por lo tanto, que pedir su ingreso y esperar a la cola varios años hasta conseguirlo", argumenta Rodríguez Aguilera, que opina que las consecuencias políticas serían severas.
No creo que la secesión catalana provocase ningún efecto en los vascos¿Y quién pagará la pensión a una persona que haya cotizado 25 años a la Seguridad Social en Cataluña?. Este es uno de los interrogantes que se hace Peréz Francesch sobre las consecuencias económicas de la secesión. "Tendría que haber una etapa transitiva de adaptación al nuevo Estado. Entonces se resolverían problemas como éste o cómo se reparte la cuota de solidaridad o los bienes de España en Cataluña, como las delegaciones del Gobierno", declara. De hecho, los expertos coinciden en que "la independencia de un país de siete millones de habitantes sale carísima", como asegura García Roca. "Hay que crear un ejército propio, embajadas y representación internacional, para empezar. Los partidos deberían dar esa información a los ciudadanos", sostiene.
Sobre la posibilidad de que la independencia de Cataluña provocase un efecto dominó y animase a otras autonomías, como el País vasco, a seguir sus pasos, el profesor de derecho constitucional es tajante: "Euskadi ya es, de entrada, insolidaria, así que el tema económico es muy diferente al de Cataluña, como también lo son las bases de su idea de país. No creo que provocase ningún efecto en los vascos", calcula.

Opinando sobre el camino jurídico de la independencia...

dimarts, 28 d’agost del 2012

La política de l'esperança


Una de les notes més significatives de la conjuntura actual al nostre país és la desesperança. Asfixiats per la crisi econòmica, les retallades, l’atur, el cost de la vida cada cop més enfebrat, les dificultats per a viure amb dignitat una part important de la població, tot plegat està fent estralls a la ciutadania. Avui dominen el desànim i la desconfiança.

El desànim davant la crisi econòmica i moral que ens envaeix, i la desconfiança envers els gestors dels afers públics, perquè tot i que com passa sempre paguen justos per pecadors, hi ha cada personatge en el circ mediàtic de la “classe política” que és per a llogar-hi cadires! Cal un regeneracionisme moral, n’estic convençut, i foragitar els desaprensius que ens xuclen la saba d’aspectes tan importants per una comunitat nacional com ho són el lideratge, l’actitud de servei i la bona fe en la donació de la vida per als altres.

Catalunya és una nació. I ho seria de molta més qualitat, si no fos per les actituds sectàries que no ens deixen viure des del mínim comú denominador. Una nació necessita compartir valors i actituds, i a Catalunya la integració mitjançant la llengua i els lligams comunitaris és vital. El sectarisme no ens deixa acceptar mínims comuns denominadors, ni lideratges, especialment en moments crítics com el present. I així ens va. No podem ésser tan estúpids com per a deixar-nos destruir per nosaltres mateixos. Ens cal refermar el sentiment d’unitat: “et pluribus unum”. En altre cas, només obtindrem feblesa, desconfiança entre nosaltres, visions esbiaixades i paranoiques d’una realitat que és tossuda, poc mal·leable, per no dir dura com una pedra. O anem junts o no farem res de bó. I cadascú al seu lloc. Què és això de pensar que quan més radical és una proposta és més adient?  Quina tonteria voler liderar un procés polític des de posicions de poca representativitat! Per sort l’època del tripartit ja ha passat!

Catalunya necessita lideratges forts i potents moralment. I aquest ha de venir de la majoria política i amb el suport de les altres forces polítiques i socials. D’aquesta manera es podrà treballar amb èxit per tal de fer una política de l’esperança.

Tot i que en contextos ben diferents, recordo l’any 2009. La presa de possessió del president Obama, va ser un autèntic bany de multituds a Washington. Quin carisma i capacitat de lideratge va saber aixecar en aquell moment! Obama parlava de “nosaltres", el famós “Yes, we can”, un discurs transversal per a la nació americana. Obama representava així la política de l’esperança, que potser s’ha esvaït per la dificultat de la dura gestió del dia a dia. Recordo també el 2003 al Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aparegué –salvant les distàncies- com el símbol d’una nova manera de fer política, més propera a les persones, més preocupada per les necessitats immediates i fins i tot urgents de la gent, com ara fer front a la fam.

Hi ha moments en la història que determinats líders posen en relleu una nova manera de fer les coses, com ho han estat també per exemple,  Vaclav Havel a Txèquia o Lech Walesa a Polònia. En tos els casos, hi ha un esforç per tal de prestigiar la política, i una aposta per a fer retornar l’esperança, una esperança que comença per poder garantir uns mínims vitals dignes a la ciutadania. Un nacionalisme personalista.

Què Déu beneeixi als polítics amb aquestes capacitats! N’estem molt necessitats a casa nostra. Ens calen polítics i ciutadans que entenguin i respectin a les majories polítiques, i que no obstaculitzin per interessos partidistes la revindicació nacional; la més important de totes: la política de l’esperança per a totes les persones.






dilluns, 6 d’agost del 2012

Robinson Crusoe a casa

Certament la vida s’ha posat molt dura: crisi econòmica - amb la conseqüent crisi moral- , retallades a dojo, el cost de la vida pels núvols, la feina és un bé escàs, i qui en té ha de viure amb dificultats, perquè et demanen molt més a canvi de menys... Em sento maltractat, ningunejat, i això que hi ha gent que està molt pitjor que jo. No dubteu que estic disposat a fer molts sacrificis, però tinc la sensació que estem ja tocant el moll de l’os. Una societat com l’espanyola, amb uns índexs tan elevats d’atur, amb un deute privat i públic estratosfèric és un fracàs espectacular, jo diria que insòlit, fins al punt que l’ètica racional –la que mena al bé comú- podria ben bé portar-nos a concloure la seva dissolució, juntament amb l’organització estatal corresponent, absolutament inútil.
No entenc on anem. Veig que ens anem enfonsant. Un desastre. Les mesures que es prenen pels diferents responsables públics són agressions directes als drets de les persones, i qualsevol argumentació no serveix de res perquè només hi ha la necessitat de gestionar la misèria econòmica. Les mesures que afecten els assalariats púbics i privats, dictades darrerament, per la via del Real Decret-Llei són directament animalades inconstitucionals, que en altres contextos no haguessin prosperat o ni tan sols s’haguessin proposat.
Però la Política amb majúscules ja fa anys que va desaparèixer, i actualment s’ha instal•lat sense preàmbuls en el sectarisme de partit i de grups d’interès. A més, com que l’únic de que interessa – per urgència- es l’economia, el debat sobre els interessos generals s’ha centrat en aspectes com les transferències, la liquiditat, el venciment d’actius financers, i altres elements propis del món de les finances. La gestió pública s’ha convertit aleshores en un exercici de la capacitat per a generar més i més malestar a la ciutadania, que viu en estat permanent de desconfiança i de por.
El profund malestar es dona en les relacions verticals, es a dir, entre la ciutadania i els gestors públics, però també en les relacions horitzontals o interadministratives, com es el cas de Catalunya, espoliada i munyida per l’Administració central fins a les darreres conseqüències, això si, per a glòria insolidària dels territoris del nord peninsular, que van al seu aire amb el concert i el conveni econòmic. Un despropòsit tan gran que sembla que no pugui ser entre gent civilitzada.

Avui em sento com un Robinson Crusoe a casa meva. I reivindico el dret a la civilització, de la que vull ser hereu: I també exigeixo –potser com una il•lusió- que em deixin en pau, que parin de molestar-me. Recordo el “right to be alone” si més no unes hores: prou de notícies negatives, parcials i sense sentit global als mitjans de comunicació, un món exterior que només arriba a l’esfera de la meva privacitat com amenaça permanent, com una obsessió, com una mena de lenta agonia. N’estic fart de tant negativisme informatiu, sovint amb titulars sensacionalistes que a banda de generar por i paràlisi no sé ben bé per a què poden servir.
Observo en tot cas que la crisi econòmica ens està fent perdre de vista els paràmetres de la civilització que són els de la racionalitat. Prou de la imposició de decisions dels mercats, prou del desgavell informatiu dels mitjans de comunicació, prou de l’absència de limitació del poder polític, prou de la manca de respecte als drets humans de les persones. L’Estat de Dret, construït en els darrers dos segles, sembla desaparèixer una mica cada dia. No hi ha drets adquirits, ni seguretat jurídica, ni drets de les persones en el marc d’una estabilitat vital mínima. No tan sols s’està reconfigurant l’anomenat Estat del Benestar. És l’Estat de Dret el que està en perill. Tot està sotmès, sense límits, a la provisionalitat permanent, i als condicionaments de la economia del dia a dia, que ho es absolutament tot.
Una economia que es mostra a base de “retallada per aquí, retallada per allà”. No per plaer sinó per necessitat, en ocasions per manca de liquiditat i en altres per una herència de jutjat de guàrdia. La prima de risc en la ment de tothom. La dictadura dels mercats financers no ens deixa viure. La gestió del dèficit públic esdevé insostenible. La crisi del deute sobirà –qui pogués ser avui sobirà per a gestionar-se el propi deute!-, ens amenaça de mort dia rere dia. Tots aquests factors incideixen a la vida real de les persones, ciutadans i ciutadanes d’aquest Estat que en diem Espanya. I em pregunto un cop més on és la Política - sí, així amb majúscules- , i com pot ser que en el si de la Unió Europea no sigui possible tallar d’una vegada aquesta sagnia lenta però segura de la crisi de l’euro. Hi ha la voluntat real de fer alguna cosa útil? Es impotència? Potser ja n’hi ha prou. Això no és joc sinó una greu responsabilitat de les més altes instàncies estatals i supraestatals. Demano responsabilitats polítiques i jurídiques. És la civilització.
Vull reivindicar el dret a l’esperança. Se’m fa difícil. Em preocupa la joventut d’aquest país, la més preparada de tota la història. Els que ja tenim uns anys i hem viscut sempre sota la cultura de l’austeritat, com ens van ensenyar els pares, notem que la situació actual és una autèntica injustícia. Caldrà tornar als principis i dir que ningú té dret a destruir l’esperança de la gent, de les persones i del país, ni a fer recular d’aquesta manera els drets bàsics de les persones. Ni els mercats, ni els inversors, ni els poders públics (o impúdics?) estatals o supraestatals (si és que existeixen!). Bon agost. Uf!

dilluns, 30 de juliol del 2012

REGENERAR LA POLÍTICA

Vivim un temps de descrèdit de la política i dels polítics. No es nou. Però s’ha accentuat per culpa de casos de corrupció, d’escàndols urbanístics, o de desviació de diners públics. El mot “desafecció”  al·ludeix a la possible desvinculació de Catalunya en relació a Espanya per obra i gràcia dels problemes del finançament, i com a referència a la distància entre governants i governats. Li podem dir de moltes maneres. La realitat és que avui hi ha una notable crisi de la política i dels polítics. Les darreres mobilitzacions populars així ho han posat de manifest.

Els poders públics dirigits per polítics professionals no acaben de sintonitzar amb el ciutadans un cop s’han fet servir les eleccions per a legitimar el sistema. Aleshores podríem afirmar que tenim un sistema polític democràtic però que caldria aprofundir molt en la qualitat de la democràcia tant en l’àmbit institucional com social i en especial en tot allò referent a la qualitat humana de tots plegats. Només així es podria passar d’una “democràcia governada” a una “democràcia governant” en la qual la ciutadania tingués un paper més actiu. Sovint, en canvi domina el  protagonisme de grups subvencionats o de xarxes clientelars. D’altra banda, és relativament fàcil dedicar-se a la política sense gaire “control efectiu de qualitat”. Hi ha de tot, però també es cert que trobem persones que fa anys i panys que estan enganxades al pressupost  públic, sense estudis o coneixements específics, tot esperant una bona jubilació com a màxima meta de la seva vida.

Que la democràcia és manifestament millorable es pot observar també en el grau de sectarisme amb què s’exerceix el poder. Com que els representants no son escollits nominalment sinó en el marc d’unes llistes, el gran valor a fomentar és la fidelitat a la llista. A més, el control de la informació – aquesta sempre implica poder- mitjançant el control dels mitjans de comunicació, amb diners públics, fins i tot, mostra una tendència que no es de rebut.

Avui ens cal testimoniar virtuts cíviques. Tenim grans exemples de persones que han donat la vida per un ideal i que han servit de tot cor la causa del seu poble, ciutat o país. Per tal d’honorar aquells que han fet i fan el bé, identifiquem i expulsem de la vida política corruptes, prepotents, incultes, acomodats i altres desaprensius que potser tenim ben a prop.

dimecres, 27 de juny del 2012

LA TOXICITAT INFORMATIVA


Us he de dir que estic com traumatitzat per tantes notícies negatives que ens transmeten els mitjans de comunicació. Be de fet només n’hi ha una de noticia: que l’economia va malament i que no se sabem o no es poden prendre mesures per a millorar la situació.

A mi abans m’agradava molt llegir el diari, i si no el podia llegir al matí el llegia a la tarda o al vespre, cada dia. I en general, les notícies de la televisió o de la ràdio també em resultaven atractives. Però ja fa un temps que em provoquen una mena de reacció entre la nàusea i la por. No hi ha notícies, només relats negatius, amenaçadors, desconcertants.

El negativisme, tot i que pot reproduir una situació real, genera també un estat d’ànim. I això em preocupa. Aquí ningú es fa responsable de les conseqüències de tant llenguatge negatiu – de fet sembla que tot va malament menys “la roja; és a dir, el circ mediàtic esportiu  i el negoci que el segueix-.

Voldria reivindicar més rigor en l'elaboració de les notícies, perquè tinc la impressió que els fets que es narren –sovint futuribles- es gestionen per professionals que no tenen la suficient formació. Així es genera confusió, suposo que en ocasions fins i tot intencionadament. D’altra banda, voldria que n’hi hagués més sentit de la responsabilitat, i que amb més coneixement de causa de les coses que ens passen, es pugues informar millor i amb més respecte a les persones. 

En el fons del desgavell informatiu actual hi ha el perill de provocar desànim, desmoralització, i així impedir el desvetllament necessari de les persones que vivim ofegades per la pressió informativa o desinformadora, fiscal, financera, econòmica, etc. Una pressió que desarma la persona, la deixa inert, somorta. Si hem passat de les hipoteques per a viure tranquils, al malson dels actius tòxics hipotecaris, no podem deixar que ens intoxiquin ara amb unes informacions gestionades per qui no té la suficient formació al darrere per a donar un missatge mínimament encoratjador a la ciutadania. Aquesta és una greu responsabilitat.